viernes, 3 de abril de 2015

Espejos y retrovisores desprendidos al azar
que te obligan a mirarte en ellos
y confundir la realidad.




05 de Septiembre del 2014

"Quizá"

Cuándo creía que las verticales iban de arriba a abajo y las horizontales de lado a lado,
cuándo se suponía que el mar era azul como el cielo y el fuego rojo como el sol.
Me doy cuenta de que hay algo más allá.

Y entonces empiezo a creer en la posibilidad de su existencia,
o quizá simplemente es algo que creo pero que no es así.
Y entonces...
Me siento vulnerable, indefensa, dolida.




29 de Junio del 2014

Distancias

Y querer irme lejos,
lejos de mis propios pensamientos.




27 de Febrero del 2014

jueves, 4 de septiembre de 2014

Ausente

Las horas se deslizaban entre mis dedos,
los minutos se asomaban por las esquinas
y los segundos caían a modo de granitos de arena sobre mi espalda.





martes, 26 de agosto de 2014

En blanco

Entre las ramas fuerte y contundente se asoma el sol.
los pájaros con su melodía levantan el día,
la brisa de aire acompaña a las flores bailar.
Un pequeño riachuelo te sigue por el camino y va avanzando sin cesar.

Y en ese momento pienso,
me gustaría ser agua para fluir por cualquier lugar,
o ser pájaro para poder volar,
o ser aire, decidido a actuar.





[Intento de una poesía que escribí sentada al lado de un riachuelo que encontré. Llevaba días en los borradores y decidí que era injusto que estuviera por mucho tiempo más, aunque crea no poderla acabar.]

lunes, 7 de julio de 2014

Tiempo indefinido

Hoy vuelvo a ser esa mancha borrosa en el espacio que deambula intentando encontrar alguna respuesta.
Pero cada paso se hace más complicado,
noto como si me quisieran robar mi último suspiro y mis propios pensamientos.
Dudando de si realmente sigo siendo dueña de mi misma o sólo soy una sombra de lo que intento ser.

Son esos días en que todo me resulta vacío,
todo carece de significado,
y el tiempo se limita a ser un simple tic-tac del reloj.



viernes, 20 de junio de 2014

Enredada

Una vez más el sueño se apoderaba de mí, cogía su mejor traje y enamoraba mi conciencia.

Como una víbora negra que te seduce hasta sus entrañas, al llegar a su terreno empezaba a mostrar una serie de imágenes desagradables y como si se tratase de un relato que te explicaba, te encontrabas a modo de espectador atado a una butaca.

Y parecía ser divertido, para una parte de mi mente, pero no para mí. Intentaba huir y creía que lo conseguía, pero como si traspasase una puerta imaginaria, me encontraba en otro lugar y suspirando pensaba: Por fin...

Pero evidentemente me equivocaba, mi sueño es más inteligente que yo. Volvía a estar en otro lugar, sin poder tocar la libertad.

Y así una, y otra, y otra vez... Hasta que él se cansaba y me empujaba a la realidad.