viernes, 20 de junio de 2014

Enredada

Una vez más el sueño se apoderaba de mí, cogía su mejor traje y enamoraba mi conciencia.

Como una víbora negra que te seduce hasta sus entrañas, al llegar a su terreno empezaba a mostrar una serie de imágenes desagradables y como si se tratase de un relato que te explicaba, te encontrabas a modo de espectador atado a una butaca.

Y parecía ser divertido, para una parte de mi mente, pero no para mí. Intentaba huir y creía que lo conseguía, pero como si traspasase una puerta imaginaria, me encontraba en otro lugar y suspirando pensaba: Por fin...

Pero evidentemente me equivocaba, mi sueño es más inteligente que yo. Volvía a estar en otro lugar, sin poder tocar la libertad.

Y así una, y otra, y otra vez... Hasta que él se cansaba y me empujaba a la realidad.




martes, 17 de junio de 2014

Submergida en el trayecto

Crecí pensando que los túneles se hacían para no ver cosas que daban miedo. Que no era suficiente con ver la inmensidad de los paisajes y la ordenanza que tenían los árboles con crecer a su paso.




viernes, 13 de junio de 2014

Alta mar

Nadando por este mar desconocido llegará un día que mirarás hacia atrás y verás todo ese camino trazado.
Siguen siendo tiempos de tormenta. Con lluvia y granizo a nuestro paso, relámpagos que tenemos que ir esquivando.

Hoy es uno de esos días con fuerte tormenta. Se supone que deberíamos esperar a que se aclare el día y salga el sol para que la gente se ponga a aplaudir y gritar "¡aleluya!".
Es entonces cuando pienso si realmente es una suerte que salga el sol o es algo que ya forma parte de nuestra costumbre y parece que sea precisamente lo que se deba hacer. ¿Por qué no pararse un momento y contemplar la belleza de la tormenta?
Pero hoy si cabe soy la primera en calcular el tiempo que falta para que salga el sol y quedarse tranquila, entonces una voz en mi interior dice "No, lánzate al agua ahora, ¡eres capaz!"
Si no tuviera miedo de lo que la gente pensara de mí, si no tuviera miedo de la profundidad del agua, si no tuviera miedo de lo fría que estuviera, si no tuviera miedo... Lo haría.
Me veía a mí misma reflejada en el agua, con un rostro desconfiado me decía "Tú eres el motivo por el cual no lo haces, el resto no importa, deja de engañarte."